Día 22. 03.09.21

“Quiero tener capacidad de síntesis”

La bitácora de hoy va de una ayudanta que ha estado pasando al Word sus
bitácoras anteriores anotadas en su teléfono y corrigiendo algunas cositas que
habían sido escritas vía “nota de voz” con lo cual no había quien entendiese
nada y ha tenido la consideración de arreglarlo porque ya le parecía demasiado
descaro mamarrachería y desconsideración el dejarlo tal cual como ya hizo en
una entrada anterior.
Por no dejarlo aquí, y porque una vez que me pongo no hay quien me pare que
soy una cansina (voy a dejar de hablar de mí en tercera persona que es lo más
pedante que hay, aunque Ruth me llama “Vuestra Merced” y reconozco que me
encanta), diré que tenemos un aluvión de artículos y fotos de la convocatoria a
medios que se hizo ayer jueves. Love infinito a Antonio. Y que tenemos
también las fotos de la sesión que hizo Dani y son oro. Muy contentas pues.
Hay que decir que dicha sesión se consiguió hacer en exteriores, y donde
queríamos, bravo bravo y gracias gracias.
En contraste, aún nos faltan algunos elementos de utilería que deberíamos de
haber tenido desde el principio de los tiempos, antes de que el fuego y la rueda
se inventasen, antes del bigbang, para que el elenco pudiese ensayar con
ellos… Pero paciencia y ánimo. Llegarán. Como todo llega.
Y que estamos muy contentas. Me repito.
Nota: hoy no me he cruzado con el niño muerte, ni con Marciano. Los echo de
menos.
Trampa: (diegetismo) creo que es el día que más me he emocionado en los
ensayos, estamos llegando al final y es indescriptible la atmósfera y la energía
que se crea en el espacio con este equipo humano. Qué bonita la vida. Y las
personas. Y cuánto se nos olvida.

Día 20. 01.09.21


“Quiero a todo el mundo”


Sólo los amantes sobreviven
Jim Jarmusch
Esa era la película que quería decir el otro día, y cuya búsqueda lleva haciendo
mi cerebro de manera inconsciente uno o dos días. Ahora, mientras estoy
comiendo, acaba de saltarme como saltan los muñequitos de resorte de esos
que se apretujan en el interior de una cajita de juguete. Lo que no recuerdo es
por qué quería hablar de ella, bueno, de él, porque en realidad quería hablar de
este director de cine, y buscaba pelis suyas para ubicarlo entre las
compañeras, que no caían en quién era. O lo hablaba solo con Ruth…
Ahora la que no cae soy yo. No cae en la relación que pudiese tener este
torbellino del cine con Los ignífugos, aunque pudiera enumerar muchas a pesar
de no recordar la que quiero; Tupé rubio claro casi blanco, como el blanco
aséptico del espacio que envuelve a los personajes de esta obra teatral;
sensibilidad e independencia artística, fuera de lo normativo, como la propuesta

escénica que se está llevando a cabo de este texto, así como las propias
intérpretes; perfil polivalente que no sólo dirige, escribe, actúa, produce…si no
que también compone, como músico que es, como la señorita directora; “etecé,
etecé”.

Tengo los pelos de punta justo ahora, como escarpias. He parado de escribir
unos segundos para googlear algunas canciones que Jim ha utilizado en sus
películas, y de manera azarosa, mágica me lanzo a decir, y de primeras, me ha
encontrado a mí “El que se tenga por grande”, de Carmen Linares. La estoy
escuchando en bucle y me está emocionando de una manera dura. Muy dura.
Al punto de tener el brillo en los ojos como el de la Lola Flores. Quizá mi
emoción está siendo exagerada, ya que me siento en un momentito de entrada
al éxtasis, pero, va a venirme la regla en brevas, así que puede que eso influya
(en la entrada anterior también estaba bastante emotiva). Pero yo quiero
pensar que no. Yo pienso que no. Que lo sublime de este momento, de este
encuentro (porque es sublime), lo es por su propio peso (y no por mí revolución
hormonal), y llega a ello no solo por la repetición de la escucha de la canción,
si no por lo que Carmen cuenta a través de su cante. Por el sentido que de
pronto cobra este tema con Los ignífugos, y en concreto por la relación tan
fascinante que encuentro entre esta letra tan sentida y el personaje de la
MADRE.
Os invito a que la busquéis y escuchéis con cariño, y quiero compartir la letra
aquí:
El que se tenga por grande
Que se vaya al cementerio
Y ahí verá lo que es el mundo
Es un palmo de terreno
Ni aún durmiendo puedo tener
Tranquilos mis pensamientos
Porque yo tengo un continuo
Un continuo padecer
Que está calando mi cuerpo
Por cumplir con su deber

Además, es una petenera (palo flamenco parecido a las malagueñas) y ya aquí
me vengo arribísima pensando que el universo ha provocado está brutalítica
coincidencia, que no puede ser mera casualidad tanto nexo. De hecho, he visto
que el otro tema flamenco que emplea en la misma peli es una malagueña en
sí. Muero de amor. La peli, por cierto, es Los límites del control, y de límites, y
de control, Los ignífugos van justamente sobrados; tanto espacialmente, como
en personajes. Tanto textual como corporal. He de decir que esta peli yo no la
he visto -la voy a ver ya-, pero leyendo críticas y comentarios sobre ella,
encuentro frases bastante reveladoras y también sorprendentemente
coincidentes:
[…] la figura del outsider escondido en un rincón del entorno urbano, que
permanece en la sombra […] Aun así, esos instantes de ponderada
cotidianeidad, costumbristas, y ya indispensables en su cine, han
desaparecido, habiendo sido sustituidos aquí por un no-hacer general de
Solitario, el personaje principal […] ¿Por qué no nos mostró esta vez esa rutina
intrascendente para el relato, pero empatizante con el espectador por su
autenticidad vital? No sabemos, no ya si su protagonista se afeita, caga o se
masturba, sino si acaso está vivo. Se comporta como una máquina antinatural,
un androide metódico y mecánico -nada puede despertarle de su letargo
disciplinario- […] sobrevive a base de una dieta de cafés expresos, y no duerme
[…]

http://www.elespectadorimaginario.com/pages/octubre-2009/la-mirada-del-
otro/los-limites-del-control.php


Pero me bajo un poquito, reduzco revoluciones y no me ando por las ramas
más, que me voy por peteneras, como el palo de la canción. Y vuelvo en mí.
Vuelvo a pensar en por qué estoy escribiendo esto, por qué quería escribir
esto. Y, sigo sin saberlo, pero aquí se va a quedar. No necesito escribir más.
Creo que el abrir mi bloc de notas del móvil y que haya surgido todo esto de
manera improvisada es lo más certero y bonito que podría haber pasado. Así
que no lo voy a estropear. Jim Jarmusch tendrá que ver con Los ignífugos.
Y ya.

Además, voy al concierto de Rigoberta Bandini, y los Ladilla Rusa (que me
hace más ilusión incluso) y me están esperando.
Os quiero. Mucho.
Posdata: Quizá sí que está influyendo un poco el estar prerreglítica. Anyway,
os amo, y solo los amantes sobreviven.

Día 17,5. 29.08.21

“Quiero abolir la esclavitud”

Hoy es domingo. Mi día libre. Nuestro día libre. “El” día libre. Ha sido un día
largo e intenso de estos días que cuando te paras a pensarlo, a pensar en él,
parece que en vez de uno han pasado cuatro o cinco. O una semana. “No
veas, aquello que hice antes de ayer… ah, no, que ha sido hoy, esta mañana”
Esa sensación, ya me entendéis. Pues eso, que ha sido un día largo, en el que
hemos estado gestionando la sesión de fotos: al final no ha ido como
esperábamos, pero bueno, confiamos en que todo va a salir bien. Y, aunque
finalmente sea una sesión de fotos en estudio, que no es lo que preveíamos
puesto que buscábamos exteriores, vamos a intentar sacar todo el partido que
podamos a este espacio y a la sesión en sí.
A parte de largo, también ha sido un día marciano. Muy marciano. He tenido
momentos muy extraños. He conocido a un perro totalmente blanco, nariz-ojos
totalmente negros, parecía una rata, un ratón, y se llamaba Chispas, como el
ratoncito de Los ignífugos, curiosamente, Chispas… Minutos antes, cinco, siete
u ocho minutos antes, se me cruzó en el parque -porque todo esto ocurrió en el
parque- una enorme rata. Enorme. Enorme enorme enorme enorme. Rata
también como las de Los Ignífugos, otra casualidad. Y justo unos minutos
después de haber conocido a chispas, unos cinco o seis o siete minutos, o algo
más, he conocido a un señor que se llama Marciano. Interesante todo…
Marciano. Como todos los acontecimientos que habían sucedido.
“Encantada Marciano yo soy Marina”, le dije. Empezamos hablando de perros y
acabamos hablando de humanos, que viene siendo lo mismo. Sus paseos, sus
costumbres, sus rutinas, sus caracteres, sus gustos, su obediencia, su
pienso… Y llegamos a la ambición humana. A la corrupción, a la maldad, a los
talibanes, a Afganistán, y a toda la movida que está ocurriendo ahora. Y salió
un dilema. El eterno dilema. ¿El ser humano es agresivo y violento ( con
deseos oscuros y ambiciones demoníacas muajaja) de por sí? ¿Es malo por

naturaleza, de nacimiento? ¿Es la crueldad algo intrínseco en él? ¿Es la
maldad parte de su idiosincrasia? ¿Es herencia genética? O, por el contrario,
¿la adquiere y emplea voluntariamente? Determinismo versus indeterminismo
o libre albedrío. Yo intento no ser determinista, digo intento porque una
pequeña parte de mí, en el fondo y, no sé si tristemente, piensa que sí hay algo
de innato e inherente de esta maldad en el ser humano. Si echamos la vista
atrás, a lo largo de la historia, desde los comienzos de los comienzos, el ser
humano no sólo ha sido agresivo y ha matado o creado guerras por
necesidades extremas (entiéndase supervivencia, alimento…) La crueldad
siempre ha estado como algo que participaba del terreno lúdico, egoísta,
hedonista, sádico. Puede ser un pensamiento bastante escéptico-negativo-
derrotista, lo es de hecho, pero quiero dejar bien claro que sea cierto o no -el
que estemos determinados a ser así-, nunca justificará el que sigan ocurriendo
injusticias y atrocidades. Para algo tenemos la conciencia. Hay una frase por
ahí que dice “la violencia es el motor de la revolución, la crueldad es el motor
de la masacre. Una es necesaria, la otra no”. Esta frase no es mía. Esta frase
es ignífuga.
Divago. Como siempre divago mucho, pero la conversación con Marciano me
hizo reflexionar acerca de todo esto, y son reflexiones que hemos tenido
precisamente a lo largo del proceso de ensayos. Y me lleva a pensar en la
extrañeza del humano, de la vida, y en el vínculo irrompible del teatro con ésta.
La vida no deja de ser un teatro. Esta frase tampoco es mía. Mejor dicho, esta
idea tampoco es mía. “El gran teatro del mundo”. Constantemente estamos
actuando, según con qué personas nos relacionemos o en qué contexto nos
encontremos somos de una manera o de otra. Todo es una actuación. Y el
teatro, por su parte, es vida. Está vivo. Es orgánico. Nace y muere,
constantemente, como nosotros. Debemos llevar la vida a escena. Es una
obligación. Trasladarnos y regalarnos al otro a través de esa dimensión
paralela que nosotras mismas hemos inventado. Por necesidad innata.
Debemos buscar soluciones, a nuestras inquietudes, a nuestros conflictos.
Pero sobre todo, debemos plantear preguntas. Quien no se plantea, no avanza.
Cuestionar para progresar.

De pronto siento que la vida es rara. Que nuestra existencia, nuestro sentido
vital, es extraño. Lo veo todo de lejos, con mucha distancia, como viese el
comandante Tom el planeta Tierra. Y parece que todo es un espectáculo, un
“show de Truman”, un “La vida es sueño”, una caverna platónica, una cárcel de
la que hay salir a otra cárcel, y luego a otra, y a otra, como bien toma Ruth de
Buero Vallejo. La verdad nos espera en todas. No en la inacción. Hay que
cuestionarse y salir, siempre salir. “Todo sistema aislado tiende a la asfixia”.
Glorioso.
Vuelvo a divagar.
Todo es extraño.
Todo es muy marciano, como el hombre que he conocido hoy domingo, día del
Señor, otro ser, por cierto, bastante marciano.
Buenas noches.

Día 15. 26.08.21

“Quiero parar el tiempo”
Hoy he vuelto a ver al chaval muerte por mi barrio me he sentido mal al verlo
de espaldas caminando su nuca era como si me revelase que sabía lo que
había dicho de él. Me he sentido muy mal pero también he aprovechado para
verlo caminar en la distancia y poder analizar lo mejor durante más tiempo y
corroborar lo que ya dije en su día este chaval es muerte pero esta vez no me
viene con consentido cómico sino que me ha llevado a otro lugares dentro de
mí quizá porque hoy estoy un poco triste no sé porqué y a la vez sí uno de
esos días ya se sabe y entonces por eso me he sentido culpable al verle y
ponerle la muerte encima estoy escribiendo bueno que estoy hablando esta
bitácora con la opción de altavoz o micro o como se llame de lo de notas de mi
móvil porque me duelen mucho los dos pulgares no sé si si es por meten
dencia escribir todas las cosas que escribo durante el día no solo de la bitácora
en el móvil he cogido esa manía es mucho más fácil que escribir en papel
quizá tenga tendinite vaya m* ya lo que me faltaba tendinite los pulgares me
siento muy generación z bueno que divago que está empezando a tener un
diálogo arbóreo conmigo misma ostia acabo de ver que el móvil me ha
censurado la palabra m i e r d A M vale al deletrear la letra por letra si me la ha
escrito muy fuerte tú la censura otra de las cosas que sufre el teatro y otra de
las cosas que se ven los ignífugos la censura de ser es por parte de una
persona que está en un nivel superior en este caso la censura de una madre
hacia sus hijos me parece que es una buena idea esto de hacer mi bitácora
hablándole al móvil como cuando antiguamente la gente se graba la grabadora
como el agente Cooper en twin peaks por ejemplo estoy en mi patio sola
rodeada de plantas con el ruido de la lavadora de fondo centrífugando los
centrífugos los centrífugo fue el nombre uno de los nombres como alternativa
me grupo teatral como c o mejor dicho a mi grupo teatral teatral al final acabé
poniendo reloj forico a lo que voy los centrífugos gente que de algún modo
toma velocidad cambia su estado en este caso una lavadora entra sucia seca y
a raíz de vueltas y vueltas y más vueltas a una velocidad descomunal aún una
agitación no no mismo salen de una manera cambiada normalmente para

mejor pero mojados pero eso es porque han ardido y les han echado agua creo
que voy a subir el texto tal cual no voy a hacer correcciones porque me parece
divertido como el móvil cambia palabras y en vez de ser es pone ser es como
ejemplo lo que sí haré será que partes que vea que no siente eres antes
porque iba demasiado pues la voy a borrar la foia corta tampoco es plan de
estar aquí poniendo toda la m* qué suerte un poquito por favor vale acabo
de ver que me ha vuelto a bloquear la palabra M y y he r de A llevo un rato
hablándole al móvil y me he dado cuenta que no le había dado a la opción
micrófono con lo cual os acabáis de perder muchísimas interesantes
reflexiones de las que ya no tengo recuerdo alguno debido a mí mala memoria
y bueno no mucho alcanzando pero algo así creo que decía algo así como que
hoy me había dado cuenta de que ya estamos en la mitad del proceso en su
meridiano y que me da mucha pena ya tengo pena de que acabe y
básicamente con sensación de que todavía no ha empezado bueno de hecho
al decir esto estoy acordándome que Ruth en los ensayos si nos dijo incluso en
la hora y minuto exacto que nos encontramos en la mitad del proceso ha sido
un día bonito hoy el del ensayo pero no voy a hablar de él ya sabéis haber
venido o leeros la bitácora de Ruth que seguro que cuenta cosas más
interesantes yo hoy tengo poco que aportar pero eso no quiere decir que no
haya vivido muchísimas experiencias pero creo que me las voy a guardar para
mí se me viene a la mente los pelos negros y rizados sobre la piel blanquecina
de los gemelos inexistentes del chaval muerte no sé porque todo el rato ese
imagen pelo pelo pelo pelo pelo pelo pelo quizá por la movida de la repetición
quizá porque inconscientemente dentro de mí esta lo sublime de la repetición
cosa que estamos viviendo interiorizando trabajando yo me meto dentro porque
aunque no tengo intérprete creo que desde fuera lo vimos igual que lo que lo
pelopelo tumba tumba tumba tumba tumba tumba tumba tumba  y me viene a
la mente ese caminar del chaval y me pone triste aunque suene comecon lo
digo de verdad me pone triste también porque ya le he dicho hoy estoy triste y
me he sentido muy mal y ojalá ese ignífugo algún día arda ojalá algún día
estamos todas ardamos todas fin
Posdata acabo de probar la cabeza de una cerilla cómo nos dijo qué hacía una
de las actrices cuando era pequeña y me ha gustado está saladita me ha
gustado mucho menos mal que no me contaron este idea cuando era pequeña

si no hubiera sido una desgracia. Comer cerillas para arder o para apagarse
interesante conexión interesante coincidencia de realidad con texto teatral.

Día 14. 25.08.21

“Quiero encontrar un título a éste”

“Las echao al arró mucho colorante”.
Acaba de decir mi madre. Tras comer. Mientras recogemos la cocina.
Y a mí me viene a la cabeza la canción de Pastora Soler “Corazón congelado”
(no sé si éste es el título), “colorante estabilizante, azúcar sal y vinagre. De qué
está hecho el corazón de una mujer”…algo así más o menos, no lo voy a
comprobar.
Y ese pensamiento se cruza al mismo tiempo con el que me habitaba
segundos antes: ¿a quién coño le va a interesar estas puerilidades que escribo,
mayormente, en mis noches en vela? O en la postcomida. O a intermitencias
durante el día. ¿A quién? Tengo la duda, incluso el “respeto”, a exponer, a
compartir mis nimios pensamientos e impresiones de mis días tras los ensayos.
Pero entonces, esa canción entra justo por la escuadra, como el gol de Zidane,
a mi cabeza. Y digo: si Pastora tuvo los ovarios de mostrar al mundo ese tema
y a día de hoy vive sin cargo de conciencia, ¿voy a preocuparme yo por lanzar
esto, sabiendo incluso que no va a tener la proyección que tuvo la composición
de la sevillana?
Me vengo a escribir y mi padre ronca. En el sofá. Ronquido repetitivo, y pienso:
es un actema, es interesante, está en fase dos, modulación, pues cambia la

intensidad y el ritmo. Expresión no le mete, porque, obvio, está dormido. Pero
tiene mucho arte. Varía tempos, y tiene misterio. Aquí sigo, observándole. Sin
que él sepa nada. Y nunca lo sabrá, será una de las personas que no lea esto.
Creo.
La familia…cosa interesante. Con Los Ignífugos la mirada de una hacia la
familia a veces se torna diferente. Busca el pegamento /tienes la cocina abierta
y el aire puesto / Así se refresca / To el calor del frigorífico se lo come el aire
acondicionao /Si la cocina está rodeá de sol así se refresca un poco. Cuál peli
pongo Marina?/
Perdón, me han interrumpido…
Por donde íbamos. Ah, sí. La familia. El pegamento… Eso que como bien
alumbra Ruth, une a una familia. La familia, con sus rutinas, sus jerarquías, sus
recorridos, y, sobre todo, con sus diálogos paralelos. La familia. Esa estructura
social que bien representa a pequeña escala la estructura de las empresas, los
gobiernos, el mundo. También éstos con sus sistemas minimalistas de
repetición. También éstos con sus flujos de movimiento.
Tic tic tic
Fuera en la calle, en la puerta de su casa, una familia vecina juega al parchís.
Tic tic tic.
Agita el cubilete.
Dado dentro.
Tic tic tic.
Agita el cubilete.
Dado fuera.
Sale un número. Mueve ficha.
Todo se rige por números.
Nuestros caminos se rigen por números. Como las fichas del parchís en el
tablero.
La familia es número.
La vida es número.
La vida es matemática.
Y hasta aquí mis reflexiones de hoy.

Día 13. 24.08.21

“Quiero dormir”

Me acabo de meter en la cama. Es tarde. Mú tarde. La cansaera no viene tanto
del curro que hemos hecho hoy, -el cual por cierto ha sido muy muy muy
interesante y al que se le ha sumado ya un vestuario que es “caucho” en rama,
bombazo, pero no hablo más de esto porque me meto en mundo ensayos y
caigo en el diegetismo (el que yo he resignificado para esta bitácora) -, sino de
un cúmulo de sueño y pequeños seres de hermanas progenitoras. Spiderman y
Vegeta se mezclan con llamadas a Rodrigo y búsquedas internáuticas de
opciones B para la sesión de fotos. En caso de, claro está, que no nos salga la
opción A (información totalmente inútil, como mi cerebro ahora mismo).
Hoy ha sido día de llamadas y wasapeo, de masajes con coches de
micromachines (todo un descubrimiento), de audios más largos que Guerra y
paz, de mecimientos de cunas bien de alargue de pata, y de pequeñas
victorias.

O al menos así lo siento.
Y estoy feliz.
Ahora mi cerebro solo quiere dormir.
Nota mental: cada vez se me pegan más las maneras de hablar de Los
ingnífugos.
Nota mental 2: también las maneras de la Ruth. Esto en concreto es muy de
ella (la nota mental).
Buenas noches.

Día 12. 23.08.21

“Quiero ser localizadora y vestuarista”

Mi vida no es la misma desde que entré en “Los Ignífugos” (léase con tono de
testimonio traducido al español sobre el original en inglés de una señora
americana afligida que mantiene su anonimato en un documental y a la que
sólo se le ve el perfil a oscuras para que no se la reconozca aunque cualquier
persona que la conozca pudiese hacerlo fácilmente). Mi vida no es la misma
desde que entré en “Los Ignífugos”. Voy andando por las calles y me paro a ver
obras con las manos cruzadas a la espalda como los señores mayores. El
motivo es encontrar localizaciones guapas para la sesión de fotos que vamos a
realizar para la promo. Me gusta hacer esto. No me paro de manera
consciente. También lo hago cuando voy conduciendo. Esto ya no me gusta
tanto. Por el riesgo que conlleva, digo. Es algo involuntario, un hábito que como
la canción de Los diez perritos ha venido para quedarse. Es una Obsesión
(Aventura. Ahora no son “las cinco en la mañana”). Me encanta hacer esto. De
siempre. He de confesar que no es algo nuevo; de toda la vida me ha
encantado el tejemaneje, encontrar lo inencontrable y conseguir lo
inconseguible (me invento palabras, sí). Y si algo no existe, también me lo
invento. Lo creo.
Siempre me ha encantado lo que viene siendo organizar toda la mandanga;
tendría que haber estudiado producción. (Nota mental: plantearme estudiar
producción).
Volvamos a la señora americana: me encanta esta obsesión por buscar
espacios ideales para Los ignífugos. Los veo encima de una colina, sobre una
central eléctrica, inmersos en los plásticos de un invernadero o en la superficie
del parking aún por acabar de un gimnasio enlatado blanco futurista aún en
construcción en El Higuerón. Se ha convertido en un juego, en una ilusión (de

estar ilusionada). Y lo mismo ocurre con el vestuario: ya no soy la misma de
antes. Acompaño a mi hermana a comprarse ropa y una posesión combustible
me domina: “Esto sería genial para la MADRE. Si aquello se corta y se tiñe,
para MAYO podría valer. Espera un momento, voy a ver estás botas, qué
guapas para ANDREA. Demasiado abrigado para JUANA, se va’cocé con
esto.” Etecé, etecé… Quién se dedique, aunque sea mínimamente, a esto,
sabrá de lo que hablo.
Por (mucha) suerte, tenemos a Inma que es maravilla pura. Y por (los pelos)
suerte, sé mantenerme en mi lugar; si no acabaría yéndome con Inma de
compras o ejerciendo intrusismo laboral.
Por suerte, también (o no tanta), hay que pedir permisos para plantarte en un
espacio privado a hacerte fotos, y eso ya no entra dentro de mis qué haceres.

Día 11,5. 22.08.21


“Quiero que salga de mi cabeza”

“Yo tenía diez perritos, yo tenía diez perritos. Uno se perdió en la nieve. ya sólo
me quedan nueve.

De los nueve tenía, de los nueve que tenía, uno se comió un bizcocho. Ya sólo
me quedan ocho.
De los ocho que tenía, de los ocho que tenía, uno se tragó un chupete, ya sólo
me quedan siete.
De los siete que tenía, de los siete que tenía, uno ya no le veréis. ya sólo me
quedan seis.
De los seis que tenía, de los seis que tenía, uno se mató de un brinco. Ya sólo
me quedan cinco.
De los cinco que tenía, de los cinco que tenía, uno se mató en el teatro. Ya sólo
me quedan cuatro.
De los cuatro que tenía, de los cuatro que tenía, uno se volvió al revés. Ya sólo
me quedan tres.
De los tres que me quedaban, de los tres que me quedaban, uno se murió de
tos. Ya sólo me quedan dos.
De los dos que me quedaban, de los dos que me quedaban, uno se fugó a
Saturno, ya sólo me queda uno.
El perro que me quedaba, el perro que me quedaba, se fue con mi padre al
cerro, ya no tengo ningún perro.”

Todo el puto día con esta cantinela en la cabeza.
Cuando no son estos perritos son los de la Patrulla Canina de mis sobrinos.
Y así pasan las tardes.
Y los domingos.
“YA ESTÁ AQUÍ, YA LLEGÓ”
Y ha venido para quedarse.
Canina.
Caninos.
Canino.

Yorgos Lanthimos.
Ni tan desencaminada va la cosa…

Día 8. 18.08.21

BITÁCORA EXTRADIEGÉTICA ANÁRQUICA, cortesía de Marina Sánchez (ayudante de dirección)

Reflexiones y vivencias nada interesantes de una ayudante de dirección de
fuera de los ensayos, escritas y compartidas por una motivación caprichosa en
todas sus acepciones. (Yo también quiero)
18/08/2021
“Quiero un piso en Triana”

INTRO (diegética)
Quiero una Ruth de regalo, pa mí. Todo el mundo debería tener una Ruth. Esto
suena pelotil, pero es una verdad like a templo. Y no soy la única del equipo
que da fe.
Ensayos cronometrados y un orden exhaustivo que fluyen con una relajación y
facilidad que resultan incluso incongruentes. O mejor dicho, inverosímiles.
Nunca tantas leyes, tanto sistema estructurado, fue tan anárquico y liberador
como el que esta señora directora (y dramaturga. Y música. Y persona) ha
planteado e “implantado” en el pedazo de equipo humano que está metido en
esta aventura.
Y no digo “aventura” al azar, como la típica palabra que empleamos cada vez
que nos embarcamos en un proyecto; lo digo porque esto está siendo todo un
suceso, un “lance extraño” donde el riesgo comparte escena con todas. En
todo momento. Y eso es excitante, algo brutalíticamente vivo. Y de eso va, -ya
sabemos, aunque a veces se nos olvida- el teatro.
De la vida.
Y también de la muerte, claro está. No hay la una sin la otra.
Enlazo esta idea (divago bastante, y escribo con nocturnidad pero sin alevosía,
me puede el cansancio, son las cinco en la mañana, y yo no he dormido
nada. Aventura) con uno de los planteamientos que hizo Ruth a las
compañeras intérpretes: ¿los personajes de cada una, son vida, o son muerte?
Inquietante pregunta.
Y desde entonces, no puedo despegarme esa cuestión en mi día a día.

YA NO SIGUE LA INTRO (extradiegética)
Iba caminando por la calle esta tarde, paseando a mis hijas perras por la
laguna, con mi fliflí anti mosquitos echado previamente por todo mi cuerpo para
que los tigres no me mutilasen, cuando lo vi; vi a ese chaval extremadamente
delgado, vestido de nostalgia o, corrijo, desidia, con su tez blanquecina,
grisácea más bien, y su mirada vacía. “Este es muerte”, me dije. Estaba
claro. “Eso eh así” (mi expresión favorita del texto ahora mismo) Se le veía de
lejos. Y me justifico; no me vino la claridad mortuoria por el físico (aunque
acabe de describirlo), si no por su esencia, su energía a la hora de afrontar su
caminata. No deja de ser un prejuicio, sí, pero no es esto lo que me interesa, si
no el contar que, desde aquella bombita que soltó Ruth, mis tardes y domingos
están impregnados de este ju(e)go.
Y lo peor; ¿Y yo? ¿Qué seré yo?
Ostias.
Jodida pregunta.
Todas (creo) nos la hicimos cuando fue planteada en los ensayos.
Menuda anagnórisis la que puede llegar.
Menudas anagnórisis las que están llegando durante todo el proceso. Para bien
y para “mal”.
Pero necesarias, como el teatro.
“Su mijita de anagnórisis que no farte”. Así pues, bienvenidas sean.
Y a lo que iba; no me lo merezco pero, yo también quiero un piso en Triana.

Día 26. 08.09.21

A partir de ahora, en la bitácora ocurrirá como en el tercer acto. El tiempo ya no es lineal y los personajes se vuelven permeables. Este tipo de cosas son las que suelen pasar, en verdad, la semana antes del estreno.

PD- Es la primera vez que estoy con SPM antes del estreno (para mis amigos cishets, el SPM no tiene nada que ver con los SMR de Sanchis, es el sídrome premenstrual). Aunque las buenas lenguas dicen que estar premenstrual te dota de ultralucidez y conexión total con la realidad. Sí a todo.